CUADERNO DE CAMPO DE THEOTOKOPOULOS: EL EXPOLIO

El expolio: Henry Fricker Bertolin. Coordinación: Pedro Pablo Salvador. Creación Artística:  Eugenio H. Vegue. Daniel López Vázquez. Nacho Gómez Ramírez. Yolanda Pinilla Lombardero. Estilismo y Vestuario: Antonio Aguado.
El expolio: Henry Fricker Bertolin. Coordinación: Pedro Pablo Salvador. Creación Artística: Eugenio H. Vegue. Daniel López Vázquez. Nacho Gómez Ramírez. Yolanda Pinilla Lombardero. Estilismo y Vestuario: Antonio Aguado.

PRÓXIMA ENTREGA VIERNES 28

 

CUADERNO DE CAMPO DE THEOTOKOPOULOS

12 NOTAS PARA DOCUMENTAR UN PROYECTO FOTOGRÁFICO

 

EL EXPOLIO

 

 

Tengo de confesar que fue un empeño personal de Yolanda. Contra viento y marea, instalada en la persistencia de quien cree en algo firmemente, luchó contra todas las resistencias que todo nuestro entorno pudo ejercer hasta conseguir que la hiciéramos. Ella, que había pasado parte de su infancia en un pequeño pueblo toledano, sabía que era una buena elección. Era algo que nos aportaría una gran felicidad a la pareja y una evidente oportunidad de inversión justo antes de la eclosión del precio de la vivienda y la especulación inmobiliaria. A mí, acostumbrado a vivir toda la vida en un amplio apartamento moderno, me costaba mucho visualizar las posibilidades de habitabilidad de aquella casa “vieja”, laberíntica, con diferentes alturas y llena de artefactos, tras varios años de abandono por sus antiguos propietarios. De hecho, era muy extraño concebir en ella mi forma de vida en la combinación de estructuras horizontales y verticales que la casa generaba, con su patio, su cueva, su terraza y su independencia. Sin embargo, nunca pensé cuando compré mi casa en Toledo que los antiguos propietarios nos dejarían, aparte de algunos muebles viejos e inservibles que las prisas de última hora no les habían permitido tirar a la basura, un armario desvencijado que resultó estar lleno de libros viejos, de cuadernos amarillentos y de otros papeles que decidimos conservar y guardar en la cueva en un baúl para revisarlos en el futuro. Diez años después, y ante la evidencia de la falta de tiempo para dedicarle la atención que esa tarea merecía, regalamos el baúl, con libros incluidos, a nuestro buen amigo y coleccionista de textos antiguos, Chema Narbona. Chema es un gran amante de la literatura, un apasionado de lectura y una persona que disfruta enormemente cuidando sus legajos, llevándolos a restaurar, investigando sobre su procedencia, catalogando volúmenes, ordenando las estanterías, etc. Su experiencia y curiosidad le hizo clasificar todos los documentos y después de pasar un mes completo revisando todo el material que el baúl contenía, me llamó desde Candía en Grecia, para decirme que se tomaba un año sabático para estudiar y seguir el espíritu de Theotokopoulos. No entendía bien cómo una persona de costumbres tan ordenadas y sistemáticas podía haber dado un giro tan radical a su vida. Por un momento pensé que había perdido la cabeza, pero en la llamada me explicaba algo que apenas era capaz de escuchar por ciertas interferencias en el móvil que entrecortaban en discurso, sobre un diario que había encontrado en el baúl e intuí algo como que me había mandado algo por mensajería de correos… y se cortó de repente la comunicación. Fue entonces cuando advertí que el cartero había dejado un sobre grande de color marrón bajo la puerta, recordé que lo había recogido inconscientemente, con las prisas habituales para comer atropelladamente y llegar a tiempo a mi clase de antropología a la facultad, y lo había dejado sobre una pila de libros en mi despacho. Abrí el sobre y, efectivamente, venía en él una nota de Chema y un cuaderno rústico, más bien artesanal que tenía escrito en la pasta:

 

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12 NOTAS PARA DOCUMENTAR UN PROYECTO FOTOGRÁFICO

 

Leí la nota de Chema y comprobé que decía “Deja todo lo que tengas que hacer y lee el cuaderno de Theotokopoulos que encontré en el baúl. Besos, Chema.”

 

Nunca pensé que este pequeño cuaderno manuscrito, afectaría tan profundamente a la raíz de mis valores, al eje de mi existencia, jamás pensé que una persona como el desconocido que escribió este cuaderno de campo, acabaría transformándome y, de alguna manera integrándome en esta tradición de pasar el Cuaderno de Theotokopoulos para que otras personas lo disfrutaran como yo lo he hecho. Es más mi deuda es tan grande con Pedro Salvador, que he decidido trascribir aquí su diario y reproducir las doce fotos que lo ilustran. Cuando lo termines, espero que puedas, como yo, escribir una nota aun amigo y decirle: “Amigo, deja todo lo que tengas que hacer y lee este diario”. Nada más, os dejo con su primera imagen, una versión del Expolio y sus notas personales.

 

 

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 Pedro Pablo Salvador Hernández · Callejón de Menores, 6 · 45001 · Toledo · 648180259 · ppsalvador@me.com