LA MATRIZ DE EISENHOWER

PUBLICADO EN LA REVISTA AQUÍ

 

Dwight David Eisenhower fue un militar y político que llegó a ser presidente de los Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra mundial planificó y supervisó la invasión del Norte de África. El hecho es que era una persona muy inteligente y de preferencia cerebral práctica.  Algo que hacía muy bien era organizarse y gestionar su tiempo. Era lo que hoy podemos llamar una persona muy productiva. Eisenhower utilizaba una herramienta que llevaba su nombre, la matriz de Eisenhower: una sencilla tabla que distribuía en cuatro cuadrantes dos variables, lo urgente y lo importante. Esta matriz es también la que utiliza Stephen Covey en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” para explicar el tercer hábito: “Poner primero lo primero” es decir, priorizar adecuadamente. Como sabemos el tiempo no se gestiona, sino que se gestionan las prioridades.

 

Me gustaría aclarar cómo se llega al hábito. Lo primero es el instinto, las cosas que hacemos como una pulsión de manera puntual. Por ejemplo, agarrar una tableta de chocolate y fulminarla sin piedad. Después, aparece la rutina, una conducta recurrente, que se repite pero que “no nos damos cuenta” de que lo hacemos. Por ejemplo, lavarnos los dientes, ducharnos o encender un cigarrillo. En el momento en el que una rutina cuenta con nuestra atención, con nuestra consciencia, aparecen los hábitos. Por ejemplo, si no tomas azúcar necesitas darte cuenta cuando tomas un alimento si lleva artificialmente algo que lo endulza o no. El hábito es la rutina consciente.

 

Ahora vamos a hacer la distinción entre lo urgente y lo importante.  Lo urgente es lo que requiere atención inmediata. Por ejemplo, el plazo de un impuesto que vence ya, o comprar un regalo para un cumpleaños de un familiar mañana. Lo importante se relaciona con los resultados, es aquello que quieres conseguir porque realiza una aportación a tus metas más relevantes o a tu propósito. Yo veo lo importante como todo aquello que alineado con mis valores me ayuda a crecer como persona. Sin embargo, lo importante es lo que tú consideras importante y, por tanto, es subjetivo, mientras que lo urgente es objetivo. Si es urgente es porque necesariamente va a suceder ¡ya! Volvamos a la matriz de doble entrada de Eisenhower ahora que tenemos clara la diferencia entre lo urgente y lo importante.

 

El primer cuadrante recoge lo importante y urgente. Las cosas que están aquí hay que hacerlas lo antes posible por razones obvias. Son crisis, problemas o fechas de vencimiento. El segundo cuadrante recoge lo importante y lo no urgente. Y este es el lugar para habitar (del latín habitare, de ahí hábito): tiempo para planificar, construir relaciones, reconocer nuevas. Los temas del tercer cuadrante (lo urgente y no importante) si puedes encargárselos a alguien, pues no son aspectos importantes. Son distracciones, interrupciones, reuniones, actividades populares, etc. Y el cuarto cuadrante contiene lo no urgente y no importante (tiempo vagueando, viendo series, leyendo correos inútiles, etc.) Esto, elimínalo de tu vida en la medida de lo posible.

 

En conclusión: Eisenhower decía que la clave para ser productivo es pasar la mayor parte del tiempo en el segundo cuadrante porque es lo importante, lo que te ayudará a anticiparte a las crisis y las urgencias. Para ello lo que tienes que hacer es muy sencillo: parar y pensar qué es lo importante para ti. Si no paras, caerás en la trampa de lo urgente y te lamentarás todo el día de no tener tiempo, cuando en realidad es lo único que tenemos.